Debido a la inspiración del ingeniero Carles Buïgas, que ideó un nuevo tipo de fuente-surtidor en la que el elemento artístico son las formas cambiantes del agua, la Font Màgica es una de las últimas obras que se llevaron a cabo en el recinto de la Exposición Universal de 1929. El proyecto se completó con cascadas y fuentes instaladas en diversos lugares de la ciudad de Barcelona, pero la más importante fué la monumental fuente situada sobre una plataforma levantada al final de la avenida, con la perspectiva del Palau Nacional al fondo.
En las noches estas fuentes se iluminan de colores y alegran con sus sonidos.
